“Patagonia viva” y Recimat realizaron segunda campaña de reciclaje de baterías en la Patagonia

La iniciativa, que comprendió un recorrido de más de mil kilómetros, tuvo por objetivo permitir a los habitantes de localidades extremas disponer adecuadamente de esos residuos peligrosos, retirándose un total de 40 toneladas.

La Corporación “Patagonia Viva” y la empresa de reciclaje industrial Recimat realizaron un recorrido de más de mil kilómetros por diversas ciudades de la Región de Aysén, para recolectar baterías de vehículos motorizados en desuso y trasladarlas posteriormente a la planta de reciclaje de esa compañía. La campaña fue un éxito, ya que se recolectaron más de 40 toneladas, superando las 23 de la primera versión, realizada en mayo de este año. “Logramos subir el reciclaje regional de esos residuos a cerca del 25% de lo que se genera en un año”, explicó Feisal Ahuile de la Corporación “Patagonia Viva”.

El itinerario comprendió Río Ibáñez, Villa Cerro Castillo, Coyhaique, Puerto Aysén, Puerto Cisnes, La Junta, Futaleufú, Villa Mañihuales, Villa Amengual y Puyuhuapi, del 2 al 8 de octubre. Localidades como Lago Verde, La Tapera, Bahía Murta y Puerto Sánchez hicieron llegar sus residuos con apoyo municipal.  

La iniciativa –organizada en conjunto con Fecunda Patagonia y los municipios de Río Ibáñez, Cisnes, Lago Verde y Futaleufú– también buscó generar conciencia sobre la importancia de dar una nueva vida a esos dispositivos, que tardan casi 1000 años en degradarse y, al mismo tiempo, aportar con información sobre el manejo seguro de residuos peligrosos. “En esta segunda campaña de recolección nos acercamos a la comunidad geográficamente más aislada, una instancia de aprendizaje y concientización sobre la importancia del reciclaje”, agregó Ahuile.

“Las baterías son residuos peligrosos, no pueden estar en cualquier lugar una vez terminada su vida útil. La mejor alternativa es reciclarlos, en condiciones sanitarias y ambientales óptimas, obteniendo nuevos productos que vuelven al ciclo productivo, cumpliendo la invitación de la economía circular”, explicó Antonio Carracedo Diez, de Recimat. Una vez procesadas, las baterías desechadas se transforman en lingotes de plomo, chips de plástico, agua de uso industrial y yeso.

La actividad contó con el apoyo de los Seremis de Medio Ambiente y Salud de Aysén; PDI y el Ejército de Chile; las corporaciones de Zona de Interés Turístico Queulat y Chelenko; así como las empresas Edelaysen, Recasur y Varona.

 

 

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